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Mapas colaborativos de restauración ecológica: cómo la participación ciudadana puede beneficiar al campo

Mapas colaborativos de restauración ecológica: cómo la participación ciudadana puede beneficiar al campo

Madrid, 1 mar (EFEverde).- Bomberos forestales, agricultores, apicultores, trabajadores del sector minero, empresarios turísticos, cazadores, académicos y ecologistas eligieron, de manera colectiva, las zonas que habría que definir como “prioritarias” para la restauración ecológica en sus regiones, las demarcaciones forestales de Enguera (Valencia) y Crevillente (Alicante).

Lo hicieron en el marco de Terecova, un proyecto que desde 2015 elaboró estos mapas participativos y los entregó a la Generalitat de la Comunidad Valenciana, que los está usando como guía en algunos proyectos de restauración ecológica. A principios del mes de marzo algunos de los investigadores que impulsaron esa iniciativa -de la Universidad de Alicante y de WWF- organizarán un “living lab”, otro proceso participativo que busca exactamente lo mismo: involucrar a la población en la restauración ecológica.

“A veces las inversiones públicas y privadas no pueden llegar a todos sitios, entonces contar con la gente que realmente vive en los territorios, para que nos ayuden a priorizar la restauración ecológica, es muy importante”, señala a EFEverde Karen Disante, especialista en procesos participativos y servicios ecosistémicos que formó parte de Terecova.

En la demarcación de Enguera, en Valencia, participaron de manera voluntaria 84 personas, que fueron preguntados primero por los servicios ecosistémicos que consideraban les proveían los paisajes de la zona, así como qué criterios emplearían ellos para priorizar la restauración ecológica allí.

Se elaboraron los mapas integrando esos criterios, y se entregaron a la entonces llamada Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalitat Valenciana. Esta los ha usado como referencia, por ejemplo, para un proyecto de restauración ecológica en el lugar de interés comunitario de Muela de Cortes.

“Si haces una obra y cuenta con el apoyo ciudadano, esa obra va a tener más aceptación, es más fácil que el efecto se perpetúe a lo largo del tiempo y que la gente también lo haga un poco suyo”, explica Disante.

Desertificación y tierras secas

Ahora el proyecto que ocupa a muchos de estos expertos de Terecova es ‘Respuestas a la desertificación (R2D)’enmarcado en el programa Prometeo. Una de las patas de R2D es la “cogeneración de conocimiento e integración de demandas sociales” en la restauración ecológica frente a la desertificación, un fenómeno del que España ya es una de las principales víctimas y que afecta a entre el 10 y el 20 % de las tierras secas del mundo. Además, el problema amenaza con crecer a medida que el cambio climático y el crecimiento demográfico aumenten la extensión de tierras secas.

El primer ‘living lab’ del proyecto, que tendrá lugar el próximo 7 de marzo, agrupará a personas de la administración pública, la academia, el sector industrial y la sociedad civil en Alicante para plantear las posibles soluciones frente a la desertificación “y que tengan un impacto efectivo en la gente que vive en la zona”, precisa Disante.

“Cuando nosotros hablamos de restauración ecológica, estamos hablando de plantar árboles, estamos hablando, en un sentido más amplio, de prevención de riesgos de incendios forestales, de restaurar las zonas aledañas a cultivos, de recuperar y mantener los paisajes naturales”, explica.

Ley de Restauración de la Naturaleza

Ante las preocupaciones expresadas por una parte del sector primario sobre cómo podrá afectar a sus cultivos la ley de restauración de la naturaleza, aprobada el pasado martes, Disante defiende el enfoque participativo precisamente para contener la polarización y deshacerse de la idea de que las normas comunitarias, como este nuevo reglamento, van a perjudicar a las personas que viven en el campo.

También lo ve así Celia Ojearesponsable del área de biodiversidad de Greenpeace. “Implementar esta normativa requiere que se empiece con los planes de restauración, y que nos sentemos todos en la mesa. Cuando digo todos -y todas-, me refiero a científicas, al sector, a oenegés, a personas interpeladas y afectadas por esta normativa, para ver cómo entre todas sacamos algo positivo de ello”, recalca Ojea, quien celebra la aprobación de la ley en la Eurocámara como una victoria especialmente para España, teniendo en cuenta que en este país el riesgo de desertificación es de los más altos de la Unión Europea.

“Hay un fuerte interés en los programas europeos para incluir procesos participativos en los proyectos. La ciencia no puede ir por un lado y la sociedad por otro”, reconoce Disante.

Sin embargo, en el mundo rural no es tan común encontrar procesos participativos como los “living labs”, dice esta experta. Tras su experiencia de Terecova, Disante subraya la necesidad de escuchar a esas poblaciones y ponen en valor la inteligencia colectiva, pues «cuando hablas con con la gente y te sientas con ella, ves que tienen un conocimiento de la naturaleza que es increíble. La gente es muy consciente de los servicios ecosistémicos que aporta el monte y lo valoran, lo respetan”, recalca. EFEverde

mmt/al

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